Tratamiento Homeopático después del convencional

Se expone ahora un caso clínico, que como muchos otros, ha experimentado el tratamiento convencional y luego el tratamiento homeopático. Hay que meditar sobre ello.

Se trata de una mujer de 49 años entrando en periodo climatérico, con reglas muy espaciadas y algún desarreglo ( metrorragias ). Sofocos, tristeza y peregrinaje por las consultas médicas. Relaciones familiares muy rutinarias. Aparecen dolores reumáticos en las grandes  articulaciones y en las manos . Es enviada al ginecólogo, al  reumatólogo y al psiquiatra, que recetan parches hormonales, AINE, calcio y vitamina D, ansiolíticos y antidepresivos. Su médico de familia, también le controla la HTA, que ha comenzado a padecer, con un IECA.

Establecida la paciente en la enfermedad, empieza con tos espástica, y cuando se acatarra, aparece franca hiperreactividad bronquial, que requiere broncodilatadores  y corticoides inhalados, e incluso corticioides sistémicos. La diagnostica el neumólogo de asma intrínseco de la menopausia y recomienda sustituir el IECA por otro hipotensor. Al mejorar el asma con el tratamiento, reaparecen las molestias osteoarticulares, precisando otra vez antiinflamatorio-analgésicos, que hacen ingobernable la patología asmática. Pronto empieza la enferma a precisar protectores gástricos por acidez y regurgitaciones. La diagnostican en Digestivo de hernia hiatal y añaden tratamiento.

La paciente anda metida en un pozo, y se infiere que sus patologías no irán a mejor, e incluso aparecerán otras nuevas.

Veamos el caso con el enfoque homeopático. La enferma es atendida en el momento en que nos hemos quedado antes, en plena escalada de sus patologías.

Nos encontramos con una mujer con un carácter un tanto hosco y escéptico porque no ve que se vaya curando, sino al contrario, pese a los médicos especialistas y a los tratamientos que ha recibido. Los síntomas psíquicos, recogidos directamente de la paciente, valorando cómo los refiere y lo que omite, así como lo referido por la familia, muestran tristeza, porque se encuentra incapaz de querer a su familia más próxima, con indiferencia hacia ellos, cuando no aversión, especialmente hacia su marido. Los síntomas  generales, ponen de manifiesto un gran cansancio con lasitud, que la inclina a acostarse algunas veces en el día, porque siente un peso en el bajo vientre, como si fuesen a salir por la vulva los órganos internos pélvicos. También en los últimos tiempos, siente más el frío, interrumpido por las oleadas de calor de los sofocos. Los síntomas locales recogidos además de los ginecológicos, aparato locomotor, aparato respiratorio, aparato digestivo y aparato circulatorio, todos muy matizados, se han encontrado manchas de hiperpigmentación en la cara y el abdomen, deseos fecuentes de orinar, por la sensación de prolapso uterino  y la orina que se escapa con la tos.

La repertorización del caso, muestra con la mayor claridad, que se trata de un caso de Sepia, este caso, muchos síntomas eran producidos por las medicaciones agresivas que  tomó anteriormente.

Se le administró Sepia 30 CH, 4 gr diarios por la mañana 4 o 5 días seguidos y empezaron a mejorar la sensación de prolapso en bajo vientredes , los sofocos y el cansancio. Al mes, se le dio Sepia 200 CH, un solo día y al poco siguió mejorando sus trastornos digestivos y empezó a controlarse el asma. Esperamos 3 semanas y al persistir los dolores reumáticos, recurrió a la medicina convencional tomando antiinflamatorios, que le produjeron una crisis asmática de forma casi inmediata. Se le retiraron y manteniendo los inhaladores, se repitió, otra dosis única de 4 gránulos de Sepia 200 CH que le hizo superar el problema respiratorio, mejorar el estado general y la  relación con sus familiares, aunque persistían las molestias articulares y reaparecieron los sofocos. Un mes después seguía estancada en esta situación, aunque con las mejorías  descritas consolidadas. Se le administra Sepia 1000 CH y tres meses después la mejoría  es muy notable, con gran reducción d las molestias articulares, que en un par de meses remitirán y si no lo han hecho , probablemente necesitará otra dosis de 1000 o 10000 CH. En el último control, tras la administración de la primera Sepia 1000, acude a la consulta con el marido, y la cara de ambos es más risueña.

Aunque hemos podido resolver los problemas principales de esta paciente, no podemos perder de vista, que hemos estado tratando una enfermedad compleja, causada en gran parte por medicaciones agresivas, desproporcionadas a lo que había que tratar.